Noticia original por Admyra

Si nos atendemos a una definición tradicional de escaparate, éste viene definido como una apertura en la fachada a través de la cual se muestran los productos comercializados con la finalidad de atraer la atención de los viandantes e invitarles a entrar.

Existen multitud de escaparates atendiendo al criterio arquitectónico, al tipo de establecimiento y, a la función del mismo. En este post nos vamos a centrar en los escaparates de oportunidad o estacionales; propios de una determinada época y de duración determinada (verano, otoño, semana santa, navidad, festividades locales, etc.)

La experiencia nos ha demostrado que el escaparate es el gran olvidado de las farmacias. Solemos encontrar todo tipo de productos mezclados entre sí, amontonados, sin ningún mensaje, y cargados de carteles de laboratorios.

A la hora de trabajar los escaparates, es recomendable tener una planificación anual atendiendo a criterios de stock, de oportunidad, ubicación de la farmacia o promoción, entre otros. Siguiendo esta lógica expondremos productos de foto protección y de cuidado de pies en verano y no en Enero.

En época estival, y hasta la entrada del otoño, es recomendable llevar a cabo campañas de escaparatismo para los siguientes productos:

– Solares y after sun

– cuidado de pies

– picaduras de mosquitos e insectos.

– productos de higiene corporal (gel, desodorante, hidratación de la piel, etc.)

Los escaparates de oportunidad deben de evocar la época en la que nos encontramos y despertar en la mente del posible cliente la necesidad de disponer de los productos expuestos.

A modo de ejemplo, la reproducción de una playa en el escaparate puede despertar la sensación de estar en la misma y, por tanto la necesidad de protegerse del sol. Para ello será necesario anclar la imagen de la playa con un texto conciso y llamativo (no juegues con fuego, no te quemes, protégete, etc.)

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