Entrada original por el blog de Quémedaspara

¿Por qué cuando nuestro médico nos receta antibióticos complementamos el tratamiento con la toma de probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que al administrarse en cantidades adecuadas confieren un beneficio a la salud de la persona que los ingiere. El sistema inmunológico nos protege de sustancias extrañas para nuestro organismo, muchas veces patógenas, y los probióticos nos van a ayudar a combatir estos patógenos sobre todo a nivel del tracto digestivo.

Los probióticos estabilizan la flora bacteriana e incrementan la resistencia frente a agentes patógenos mejorando y activando nuestras defensas. Además, producen sustancias que ayudan a combatir bacterias patógenas y producen enzimas digestivos.

Las especies mas utilizadas como probióticos son los Lactobacillus y las Bifidobacterium. Los Lactobacillus son BAL (bacterias productoras de ácido láctico), producen ácido láctico a partir de carbohidratos lo que facilita la fermentación de los alimentos. Algunas especies de Lactobacilos y Bifidobacterias son residentes normales o que frecuentemente transitan por el aparato digestivo humano.

En general, los probióticos están dando buenos resultados en la mejora del tránsito intestinal y en la estimulación del sistema inmunitario. Cada probiótico necesita una concentración determinada para conseguir el efecto deseado y cada probiótico o cepa específica de probiótico sirve para un tratamiento determinado.

En el caso de asociar la toma de probióticos con tratamiento antibiótico, existen en el mercado unos sobres que tomándolos una vez al día, directamente en la boca o en un vaso de agua u otro líquido que no esté caliente nos ayudará a paliar los efectos adversos de los antibióticos sobre nuestra flora intestinal.

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